Ramón Rodolfo Álvarez Rubio

Ramón Rodolfo Álvarez Rubio, nació el 7 de Noviembre de 1914 en la Ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela. Su infancia fue triste y muy dura siendo huérfano desde muy pequeño. Esto lo llevó a vivir un tiempo en la ciudad de Valencia, Estado Carabobo, en casa de su padrino. Mas la añoranza por Maracaibo hizo que regresara muy pronto.

Trajo a nuestros días la imagen de una Maracaibo tranquila y fraterna, que lo llevaba siempre a soñar con la hermandad de todos. En sus primeros años de vida física y en su destino particular, sufrió tantas decepciones que se sumergió en el mar de su propia mente, buscando las causas del aparente desequilibrio en que todos nos encontramos sin saber por qué.

Desde joven sintió una gran inclinación hacia la pintura, llegando a ser pintor de letras, actividad que sería el trabajo de toda su vida y que lo llevaría un tiempo a convertirse en uno de los más solicitados. Durante un largo periodo (cuando no existían las técnicas actuales de diseño gráfico y mercadeo), trabajó para la empresa Baralt, elaborando toda la publicidad que anunciaba las películas a ser proyectadas en sus cines.

Continuó con esta labor en nuestra Alma Mater, La Universidad del Zulia, en las dependencias del Cine Club. Fue un defensor de la Maracaibo de antaño, convirtiéndose en uno de los precursores de la restauración del viejo Teatro Baralt, símbolo y testimonio de una época de su amado terruño.

Gran cambio experimentó su alma queriendo en su religiosidad comprender la justicia de Dios. Su primera alegría fue encontrarse con el espiritualismo a través de la escuela “Centro de Estudios Psíquicos Alberto Hernández”, donde devoró con ansiedad la literatura espiritual y de Ciencias Psíquicas que lo llevaron a reconocerse no ya sólo como un hombre sino como espíritu responsable de sí mismo delante de Dios. Mas su ansia de conocimiento no fue saciada y lo embargó el deseo de encontrar un “Libro de Texto” que le permitiese profundizar aún más en el conocimiento de Dios y del Universo.

Y fue así, por causa del destino que Dios le había trazado, y por su deseo profundo de comprender las leyes que rigen la vida, que encontró el libro “La Gran Síntesis”, el cual reconoció como “La Biblia Científica” de nuestros tiempos. De inmediato contactó a Tito Bansescu, connotado estudioso argentino, solicitándole información acerca de toda La Obra. Este a su vez, lo remitió a la dirección de Manuel Emygdio Da Silva, amigo cercano del Dr. Pietro Ubaldi, quien finalmente lo pondría en contacto directo con el autor y su Obra.

Varias cartas recibidas por el Sr. Ramón Álvarez del Dr. Pietro Ubaldi se encuentran actualmente en el Museo Pietro Ubaldi de Brasil.

El deseo de divulgar y ahondar más en La Obra, lo llevó a fundar el “Núcleo de Divulgación Espiritual”, compartiendo con todos sus discípulos, no sólo el conocimiento teórico que había alcanzado, sino todas las experiencias vividas que obtuvo en su relación con todos los seres en sus diferentes facetas. Su mayor preocupación era que todos descubrieran el grandioso y maravilloso trabajo que cada ser debe realizar para alcanzar la paz y la realización espiritual.

Un gran trabajo de divulgación fue realizado a través de todos los medios a su alcance: radio, prensa, revistas, folletos y charlas públicas entre otros. La mayoría de sus artículos fueron recopilados y publicados en el libro llamado “El Otro Lado de las Cosas” por el Núcleo de Divulgación Espiritual. Como verdadero seguidor de Cristo y su Evangelio, en sus últimos años de vida física sus palabras fueron: “Señor, ya no quiero amarte sólo reconociendo Tu grandeza con la mente, sino que un sentimiento me arrastre hacia Ti. Tengo hambre de Dios”. Con su mente lúcida y una vida plena de ideal, desencarnó el día 23 de Julio de 1989 dejando detrás de si las bases para la divulgación y el estudio de La Obra del Dr. Pietro Ubaldi en Venezuela y en el resto de los países de habla hispana.

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